Dos días en Roma

Roma es una de esas destinaciones típicas para pasar un buen fin de semana. La ciudad eterna tiene la mezcla perfecta de historia, cultura y arte para gustar a todas las edades y encajar en todos los planes. No importa si vas con amigos o en pareja, si eres joven o de entrada edad: sus calles, su gente, sus bares y restaurantes, y su historia viva en cada esquina harán que te enamore. Roma es magnífica.

Esta fue nuestra 4ª visita a Roma y tenía muy claro los puntos a visitar, quería recordar aquellos espacios que siempre me han enamorado, pero no teníamos tiempo para perder en grandes museos o largas colas.

Llegamos el sábado a las 11:00h de la mañana al aeropuerto y nos fuimos el domingo a las 17:00h. En esas justas 30 horas vimos: el castillo de Sant Angelo, la Basílica de Sant Pedro del Vaticano, la Magnífica plaza de Bernini, el Panteón, la Plaza España con su gran escalinata, la plaza del Popolo, la plaza Navona, la Fontana di Trevi, el Coliseo, el Foro Romano y el Palazino, la Boca de la Veritá, el Trastevere y la estación Termini. Andamos muchísimo pero mereció la pena. Así que si te dispones a usar nuestra ruta, cálzate unas buenas zapatillas porque las vas a necesitar!

 

La ruta

Llegamos al aeropuerto de Roma Ciampino y de allí cogimos un autobús hasta la Estación Termini. Una vez en la estación decidimos coger un taxi para atravesar toda roma y llegar en nuestra casa de Airbnb situada en el barrio de Ponte. Como teníamos muy poco tiempo, decidimos situarnos lo más céntricos posibles para no tener que realizar grandes trayectos hasta la casa.

Iniciamos nuestra ruta por el puente del Castillo de San Ángelo, custodiado por las magníficas estatuas de Bernini, y con unas impresionantes vistas al majestuoso Castillo de Sant Ángelo.

Castillo de Sant Ángelo
 

Desde el Castillo de San Ángelo se abre la mejor entrada al Vaticano, una ancha avenida que desemboca a la gran plaza oval. Desde allí puedes hacer unos 15 minutos de cola y entrar directamente a la enorme Iglesia. Eran las 13:45h cuando entramos por las enormes puertas de bronce para quedar impresionados por la gran cúpula y las magníficas columnas del centro.

El Vaticano
 

Al salir era hora de comer, y qué mejor lugar que hacerlo en el Trastevere, el siempre alegre barrio de Roma. Desde el Vaticano, este barrio está a unos 15 minutos a pie por el lado del rio, ¡no tiene pérdida! Una vez allí puedes escoger cualquiera de sus pequeños y típicos restaurantes.

Al terminar de comer, una vez visitada la basílica de Santa María del Trastévere, nos dirigimos por la vía Arenula hacia el Pantheon, la iglesia más antigua de Roma y la obra Romana mejor conservada. Todo un reto de ingeniería con su bóveda abierta.

De allí empezamos a andar por las estrechas calles hacia la Fontana di Trevi, tiramos, como no puede ser de otra forma la moneda, y ya de noche (eran las 18:00h) nos dirigimos hacia la Piazza Spagna, el centro de Roma por excelencia, una de mis zona favoritas, llena de tiendas, bares y gente. Desde allí cogimos vía del Babuino dejando a nuestra derecha la magnífica Scalinata di Trinità dei Monti.

Fontana di Trevi
 

Nos tomamos una cerveza en un pequeño bar justo al lado de la Piazza del Popolo y, tras entrar en las iglesias de la plaza en búsqueda del sitio donde se filmó Ángeles y Demonios, salimos de la plaza en dirección al Ara Pacis y el Mausoleo di Augustos, el cual sigue estando en el deteriorado estado de conservación que ha estado siempre.

Terminamos el día en la Piazza Navona, un lugar perfecto para cenar y tomarnos algo.

El segundo día empezó temprano y a las 09:00h ya estábamos comprando las entradas para el Coliseum, sin colas, sin muchos turistas y sin aglomeraciones, la mejor hora para visitar la fantástica ruina Romana. De allí, con calma nos fuimos hacia la entrada del Palacino y del foro Romano, donde invertimos lo que quedaba de mañana paseando por las antiguas calles Romanas. Salimos por la bonita plaza del Campidoglio para bajar por Via Monte Tarpeo donde se pueden ver las mejores vistas del foro y terminamos en la Basílica de Santa María in Cosmedin donde se encuentra la Boca de la Verità.

Coliseum
 

Tras poner la mano y demostrar que estamos limpios de mentiras, nos dirigimos de nuevo hacia plaza Navona donde comimos. Tras la comida recogimos nuestras cosas del apartamento y nos dirigimos haciendo ruta por el centro de Roma hacia la estación Termini, donde llegamos a las 17:00h para coger puntualmente el bus que ponía punto y final al magnífico fin de semana.


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